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A Juan Pablo II : nuestro compromiso con una Nicaragua libre, digna y llena de fé
Publie le Sábado 16 de abril de 2005 par Open-PublishingPor Daniel Ortega SaavedraEx-Presidente de NicaraguaSecretario General del FSLN(Frente Sandinista de Liberación Nacional)A su Eminencia,El Cardenal Joseph RazingerDecano del Colegio CardenalicioEl Vaticano
A Juan Pablo II : nuestro compromiso con una Nicaragua libre, digna y llena de fé
El mundo entero vive con recogimiento y fer-vor, estos días de despedida de Juan Pablo II, el Pontífice viajero, que dedicó su papado a trabajar por el diálogo entre las culturas y las almas, creando con su Presencia y su Pala-bra, puentes de reflexión, comunicación y esperanza, para las mayorías de esta Humanidad que ansía, busca, y merece, un mundo y una vida mejor.
Juan Pablo II sembró el planeta de ideales elevados; cuestionó la injusticia y el pode-río ciego y soberbio que destruye los valores y la dignidad Humanas; Juan Pablo II hizo afirmar al ser Humano, con su ejemplo, su demanda, su Voz Alzada contra toda negación del Espíritu de Cristo, y elevada, con igual fortaleza, a favor de todo lo que significase establecer vínculos de verdadera Compasión y Amor, de legítimo cristianismo, sin falsedad, hipocresía, o doblez.
El Papa Peregrino, hizo de su Camino, una Mi-sión, una Vocación, y, al mismo tiempo, un voto de Confianza en ese profundo despertar que nos corresponde como seres humanos. Nos entregó a todos la afirmación indispensable de una Conciencia despierta, que nos lleve a exigirnos, como miembros de una Fraternidad esencial, que se llama Humanidad, aprender a convivir, con respeto, justicia y equidad verdaderas.
Su corazón valiente se opuso tenazmente a la guerra que destruiría - como ha venido destru-yendo - pueblos enteros, sembrando muerte, atraso, y más dolor, en los países donde la codicia ha impuesto su flagelo. El mundo entero fue testigo de sus denodados esfuerzos para detener esa guerra, que todavía enluta y agrede a la civilización.
En Nicaragua, donde tuvimos el privilegio de recibirle en dos ocasiones, nuestro pueblo que le esperó y escuchó, con sed de Paz, y de justa comprensión de su historia, y de su fé cristiana, hoy lo valora, junto al mundo creyente, que le ha reconocido como Guía, y como Vocero, de una Humanidad que lucha para librarse de opresión y pobreza.
A través de su senda de conocimiento de las Culturas y de los Pueblos, Juan Pablo II llegó a vivir las verdades trascendentes, expresadas fiel y decididamente en todas sus declara-ciones de denuncia del capitalismo salvaje, del neo-libealismo; y en consecuencia, de real y vibrante compromiso, con los que su-fren, y luchan, para ser dignos, libres, cul-tos, y con derecho al pleno desarrollo.
L@s sandinistas lo recordaremos siempre con nuestra vocación, con nuestra misión, y con nuestro trabajo.
Juan Pablo II : Tus lecciones de fuerza y de valor, animan y animarán nuestra compromiso indoblegable, por hacer de Nicaragua un país de seres libres, dignos, cultos, solidarios y justos. Un país donde florezca, verdadera, la Fé, la Paz, la Reconciliación, y el Amor...!
Managua, Abril 4 del 2005